mayo

Hay meses del año que no me han gustado nunca.

Probablemente porque los asocio a algún acontecimiento desafortunado de mi pasado, pero el vínculo que se crea en mi cabeza entre el mes y el recuerdo, es difícil de romper. Así que cuando llega, estoy deseando que se vaya, como un mal invitado que te incomoda todo el rato. Es como ponerle a un hijo tuyo el nombre de un ex, algo impensable, aunque fuese de hace mil años. O como reconciliarte con esa comida que llegaste a odiar en el colegio. No importa cómo te la presenten ahora, ese plato formará siempre parte de tu lista de “cosas que no”. Hay hechos que de alguna manera dejan su impronta en tu vida y condicionan tus decisiones para siempre.

Lo mismo ocurre al contrario. Y mayo siempre ha sido generoso y agradecido conmigo.

En el ranking de meses, creo que podría quedar en un buen puesto. La historia lo demuestra. La general, y la mía en particular.

Por tener, mayo tiene revolución, cuadro de Goya y canción de Krahe. Para todos los gustos.

Un mes de mayo se inauguró el Empire State y fue también en mayo cuando yo subí por primera vez a su terraza mientras sonaba el clásico New York, New York. Y por cierto, fue un triste día de mayo cuando murió el gran Sinatra.

Mayo tiene refranes que hablan de flores, de agua y de sayos, aunque ahora hablarán de fases y desescaladas. Y me cuesta encontrar su parte romántica.

Este mayo yo tenía una cita con los cafés de Saint-Germain-des-Prés y con algún nuevo local de Canal Saint-Martin,  pero no podrá ser. Tampoco me sentaré en Champ de Mars a observar la Torre Eiffel como si fuera la primera vez. ¿Sabéis qué mes abrió la Torre por primera vez sus puertas al público?.

En mayo ha nacido gente muy interesante. Mi amiga Andrea diría que son consecuencias de agosto y el calor, y no le falta razón. Nacieron, por ejemplo, Ramón y Cajal y Sigmund Freud, pero este año, con su permiso, felicitamos a otros no menos honorables médicos, sea o no su cumpleaños.

Hace un año, en mayo, Jabois publicaba su Malaherba. Ahora su obra pasa el confinamiento en la estantería de mi salón, junto a la segunda edición del libro de Javier Aznar, de mayo también, por cierto. Cada vez que paso por delante y leo en su lomo ¿Dónde vamos a bailar esta noche? me pregunto cuánto tiempo tardaremos en responder a esa pregunta.

En mayo siempre hay algún estreno de peli de super héroes. No falla. Raro es no ver un Lobezno cada vez más decadente, un Anakin atormentado o una decimocuarta versión de Spiderman. Yo es que las veo todas.

Y hablando de héroes, fue un 3 de mayo como hoy, hace diez años, cuando nos dijeron que se podía operar, y se operó.

Mira si es importante mayo.

Feliz día mamá. Sabes que no soy muy espléndida en lo personal por estos lares, pero este día se merece una excepción.

foto : Mercedes Blanco Fotografía (ig @dadalacoyuntura)